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February 5, 2007

12:12 AM

"Nuevos lenguajes"

Nuevos lenguajes


 

El uso de las nuevas tecnologías, TIC´s entre los jóvenes, ha propiciado que éstos creen nuevos lenguajes a base de signos y logos para comunicarse en Internet, lo que se llama chatear. Esto lo hacen para que no los entiendan los adultos, y efectivamente no los entendemos…

L@s chav@s están desarrollando habilidades de pensamiento y de uso de éstas tecnologías que nosotros ni sospechamos. Se ponen a chatear al mismo tiempo de 8 a 10 jóvenes o más  de varias partes del mundo, mexican@s con argentin@s, chilen@, etc. ¡Vaya que si están globalizados!  Un fenómeno tan interesante digno de ser estudiado porque va en contra de la idea acerca de que el uso de las nuevas tecnologías enajena por necesidad.

Sería necesario analizar qué tanta creatividad se puede desarrollar en un chico que pasa un buen número de horas jugando con “maquinitas” y juegos bélicos, pero la creación de nuevos lenguajes es un acto más complejo que además lleva implícito en su forma connotaciones de la época. Aparecen indudablemente formas de lenguaje que reducen y sintetizan al máximo para abrir la comunicación más allá de las fronteras del lenguaje local y hacerla cada vez más a la velocidad del dinero-luz que se esfuma. En esta tendencia, ocurre la aparición de la imagen, su hegemonía desplaza la vieja centralidad de la cultura moderna por el texto, como dice Jameson.

Además, en esos juegos, como a la hora de tocar el piano, se desarrollan habilidades motrices, principalmente manuales, que repercuten en el cerebro.

Son lo niños los primeros en absorber los nuevos lenguajes en el uso de todos estos instrumentos, producto de las nuevas tecnologías como los videojuegos, teléfonos celulares, computadoras etc…

Esto ya había sido observado por madres intuitivas que a pocos años de popularizarse la T.V. en Europa, a principios de los 60´s, veían cómo sus hijos menores que habían crecido con este aparato se diferenciaban de sus hermanos mayores en cuanto a las formas del lenguaje y actitudes. Ahora es más claro para todos,  pues vemos cómo l@s niñ@s, a muy corta edad (dos años) ya manejan estos aparatos sin ningún empacho, cosa que a un adulto le cuesta mucho.

¡Ojo! Profesores. A los que nos dedicamos a la docencia. Todo esto nos tiene que llevar a la conclusión de que los niños están aprendiendo de forma muy diferente a como aprendían inclusive sus hermanos mayores, ya ni tan siquiera como aprendimos nosotros. Y esto es cada vez más acelerado. Es decir que la diferencia entre las generaciones es cada vez mayor y más rápida como resultado de la permanente revolución tecnológica.

¿Podemos pensar entonces en un fin de la infancia?

Me decía una amiga: “es que mi hija hace preguntas como de adulto y tiene cuatro años”. ¿Qué está pasando? Y llega a la conclusión de que l@s niñ@s de ahora son más inteligentes. Ya ni se diga de l@s chav@ de secundaria.

Algunos de estos asuntos han sido estudiados por investigadores y académicos de todas partes del mundo. En México, Jorge Veraza ha hecho interesantes apuntes desde la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa. En agosto de 1996, coordinó la publicación de un interesante libro sobre el asunto que recopila ensayos de gente calificada. Pero en Veraza predomina una “lectura” romántica del marxismo. A su crítica se le escapa aquello que tanto subraya Marx en los Grundrisse y que retoma hoy Frederic Jameson: la socialización por el valor de cambio. Pero esto lo veremos la próxima.

                                   

 Profra. Clarita  enero / 2007
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February 5, 2007

12:10 AM

Precio país y "nuevo" lenguaje

Precio-país y “nuevo” lenguaje


 

No existe muerto más bello que el esperma

Eloy Jaurégui

 

Precio país, todo al alza: “se exportan capos, se colocan condones con todos los orificios que en este hoyo negro se inventan; se baja por el batytubo de boca para abajo; se limpian parabrisas con pañuelos llenos de mocos (es una técnica que inventó el  Flancho y que se guía nomás por la intuición de que no y no dan sí); servicios a la carta, lo que usted desee, para qué soy bueno?, mi buen”, y el chavo se arremanga, va empezando. Me recuerda al Mojado Power de Alfonso Arau a la hora de ver a la Blanca Guerra, allá por los gabachos.

--¿Mecanik?

--Mi mecanik

Mañana lunes de seguro comentarán el gol de palomita del Jorobas Blanco –o como dice el Inca Jáuregui que está en el epígrafe…-, en voz alta, ya ruge la chela.

Andan Los Piadosos del PAN (y esto viene de fuentes blanquiazules tan fidedignas como puede serlo la pluma de Soledad Loaeza) queriendo purificar a la patria. Se trata de acabar con los vicios, con la maldad, buscar el bien común con puros sermones. Igual que los leninistas de los años setenta, igual que los cubanos oficialistas del verbo eterno: creen que con ideas se cambia el mundo…

 

Receta: 2 cucharadas de moralina + otras 2 de resina de moralina + concentrados de lo mismo. Todo a fuego alto. Mucha familia, muchos goles, muchas navidades. ¡Vamos a la fiesta!

 

Construyen desde el Estado, y junto a los gerentes empresariales: Los Piadosos. Van por la “nueva” lengua, y pretenden ordenar ahí de “nuevo” el mundo para, ¡ahora sí!, iniciar la construcción de lo que debimos ser siempre (esa obsesión por los “principios” que tienen los modernos). Aunque habría que reconocer que en tiempos de Don Porfirio algo se hizo, y que la novedad se cruza o se pone con la sotana.

Así, la nueva semiótica de los todosbienpeinados con acento de cubanos en La Florida. El tipo de intelectual post moderno a la Don Francisco.  L@s muchach@s que rieron con él hace años, hoy son ya casi ancian@s. Trabajan a todas horas para las cirugías faciales. A una le quitaron unas costillas para que se le remarquen las tetas.

Por acá, en otra nebulosa de la ciudad, en otro radio, quizá en otra burbuja, un adolescente macizo se echa a la Maldita y se talla las rodillas con estropajo, mientras piensa, cero jabones, puro slam y zayko, más el gol de Diego Armando con la mano. El otro compró su batuca, pero no la toca. Ni la sacude ni siquiera. Y el Acullá –un prieto que se abotona sólo el de debajo de la camisa para enseñar su lavadero— se esponja la cabellera, él, él que está ahí parado con su bombón entrelazado a puro antebrazo, él, él quiere ser un buen mozo que le cargue las maletas a las turistas, ¡que están re buenas! También conocí al genio de la química que estudió ya todos los doctorados en Europa y no consigue aún trabajo en lo suyo. Ni allá ni acá. ¿Qué diría el Acullá? De seguro sonreiría prendado a la cintura de su gigantona de curvas amplias, y pensaría en silencio: “Ahí está, carnal, tanto pinche libro, tanta maestría, tanto doctorado…”.

Trabajo devaluado, expropiado por los dueños del dinero. Y lloran los académicos, agandallados a su vez de su viejo mundo apacible -inclusive con lindos cuadros sobre los muros--  en el espacio cubicular. Al fondo a la izquierda… Ya ni fuerzas tienen siquiera para inventar ni definir su deseo. Sus ingresos extras los gastan en psicoanálisis o en espejos. Y cuando pretenden levantar las banderas de los derechos a la educación popular, los muchos como el Acullá, dicen cha-cha-cha. Los ven como débiles. No aprendieron a defender con todo su propia existencia. Se les fue la vida en libros y teorías, pero cuando tuvieron que actuar, caminaron con sus propios pies sobre el trampolín y rumbo a los hornos crematorios, o entregaron en las manos de sus embargadores el mobiliario de la familia.

--Ya, Acullá, tranquilo, van a decir que eres un facho.

Pero el Acullá está que no te la acabas. ¿Quién le va a venir a él con elitismos?, ¿a poco este pinche cegato? Mira, cabrón, si me amarras de los pies y de las manos, con la pura verga te cacheteo. Y el Acullá aprieta la suculenta cintura de su alemana, levanta la mirada, bufa.

Por cierto que la teutona anda averiguando si puede entrarle con unas inversiones aquí:

--“Caldeón ha dijo que él se encaga de pone oden”

dice a duras penas la mujer, en un español que claro denota el modo en que se apropia del mundo.

Pero sucede –y aquí le paramos-- que tanta subjetividad junta estalla, que no se puede coser en el cazo a fuego lento, que tanta pinche piedra trompeando provoca colisiones. Y ocurre siempre que algo sucede, un rayo brota, una hembra bufa. Ya miro a los chavalos deleitándose en la gambeta a media cancha, rompiendo el ritmo de carne y explotando, ese correr en estallidos y a media pausa que es el futbol rápido. ¡A qué distancia de nuestros partidos con envolturas de papel! Aquel es un torero que enreda sus cinco o seis pies en bicicletas, driblins, escaleras y arma ya la jugada por la otra banda. No hay otro placer que ese. El chavo se ha olvidado ya de las cámaras. Va solo. Seremos campeones.

--Y algo es algo -–dice el Sebas, con su buen sentido práctico--. O vendes o rezas, lo demás es pura trascendencia….

                                                                      Mario ErreGe
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February 5, 2007

12:07 AM

La concentración internacional de capitales y la "supranacionalidad"

La concentración internacional de capitales y la “supranacionalidad”

 

 

Ernest Mandel

 

Desde hace mucho tiempo se ha convertido en un lugar común decir que el desarrollo de las fuerzas productivas ha rebasado el marco del estado nacional en el continente europeo. Los cárteles y los holdings internacionales extienden constantemente su control sobre importantes sectores de la economía europea. La industria alemana –-para mencionar solamente el ejemplo más notable— no puede ya sobrevivir dentro de los límites del Estado alemán tradicional. La industria alemana es esencialmente expansionista, hecho que se demuestra cuando dicha expansión se desarrolla por la vía belicosa de la conquista del este, como ocurrió durante el curso de las dos guerras mundiales, como cuando lo hace por la vía de la conquista comercial “pacífica” del occidente, vía que eligió al término de la Segunda Guerra Mundial en ocasión del cambio de la relación de fuerzas políticas y militares en Europa. En este sentido puede afirmarse, incluso, que la evolución hacia la unificación económica de Europa occidental, a través del Mercado Común, es el resultado de una concentración capitalista a escala internacional: de la tentativa del capitalismo de conciliar el grado de desarrollo de las fuerzas productivas y del nivel de concentración monopolista, con la sobrevivencia del Estado nacional. La creación de una zona más amplia en el interior de la cual puedan circular libremente mercancías, capitales y mano de obra, evita a la industria gran parte de los obstáculos que, en el periodo entre las dos guerras, habían impuesto los trusts maltusianos, las barreras aduanales y el estrecho nacionalismo económico.

Pero el Mercado Común no solamente es el resultado de dicha concentración de capitales, sino también es el motor para una nueva fase en el proceso de concentración de capitales dentro de Europa y fuera de ella. La mayor parte de las grandes empresas de Europa occidental trabajan esencialmente para abastecer las necesidades de sus mercados nacionales; sus exportaciones raras veces rebasan el 35 por ciento de su producción. Naturalmente existen algunas excepciones, como la industria siderúrgica belga o luxemburguesa y el trust Philips de Holanda. Pero la regla general se cumple en las principales ramas de la industria de transformación, incluidos los sectores de la gran industria pesada y los de los bienes de consumo duradero.

Durante los diez años de rápida expansión económica que se iniciaron, para Europa occidental, con el auge de la guerra de Corea, el problema de la dimensión relativa de las unidades de producción no se plantea verdaderamente. La demanda crecía casi siempre a un ritmo mayor que la oferta y, en consecuencia, no existía una competencia encarnizada. Por esto es que durante la primera fase del Mercado Común, es decir, entre los años de 1958 y 1962, no tuvo lugar un proceso de drástica concentración, ni se aceleró el desarrollo de las prácticas de cartelización. Es cierto que las asociaciones patronales introdujeron en todos los sectores industriales ententes comerciales comparables a las de los carteles ; pero dadas las condiciones económicas generales, no se inclinaban a tomar medidas como las de repartición de los mercados o la limitación de la producción.

El año de 1962 parece marcar la línea divisoria entre esta primera fase de euforia general y la fase siguiente en el desarrollo del Mercado Común, donde los problemas comenzaron a plantearse. Durante el curso del auge general, la capacidad productiva había comenzado a superar claramente a la demanda solvente en toda una serie de sectores claves, como lo señalamos desde 1963. La capacidad productiva excedente apareció y la competencia se hizo más feroz. En consecuencia, las racionalizaciones y concentraciones se intensificaron, y, como era lógico, la concentración capitalista se orientó hacia la creación de unidades de producción y de empresas adaptadas, ya no a las dimensiones de tal o cual mercado nacional, sino a las dimensiones del Mercado Común en su conjunto.

 

Las tres formas de la concentración capitalista

Teóricamente eran posibles tres formas de concentración de capitales y, en realidad, las tres se han manifestado en el Mercado Común.

La primera de dichas concentraciones de capitales se ha realizado a través de la fusión de las empresas nacionales existentes. Los ejemplos más espectaculares a este respecto habidos hasta el presente son: en Italia la fusión de los trusts químicos más grandes, Edison y Montecatini; en Francia, la fusión de Kuhlmann y Ugine; y, en Alemania, el acuerdo de estrecha cooperación entre dos de los principales trusts automovilísticos: Volkswagen y Daimler-Benz.

El segundo tipo es el de la fusión (aunque en la mayor parte de los casos sería más apropiado hablar de absorción) de las sociedades nacionales de diferentes países del Mercado Común con grandes sociedades estadounidenses: absorción de la Máquinas Bull y Olivetti por la General Eléctric; compra (recientemente anunciada, aunque aún no confirmada) de las acciones de la familia Agnelli que detentaba la mayoría de las acciones de la Fiat, por el trust estadounidense General Motors.

El tercer tipo corresponde a la fusión de las sociedades nacionales de diferentes países del Mercado Común en nuevas unidades donde el capital nacional ya no es predominante, sino que es más o menos igual y se halla repartido entre dos, tres o más países de Europa occidental (y en algunos casos incluso entre la mayor parte de los países de Europa occidental, con participación británica, suiza, sueca, y aun española). Los ejemplos más significativos de este tipo de fusiones han sido: la fusión de los dos trust de equipo y material fotográfico más importante de Europa: el trust belga Gevaert y el trust alemán-occidental Agfa; la fusión del trust siderúrgico holandés Hoogovens Ijmuiden y los trust alemanes Dortmund Hörder-Hütten-Union y Hoesch; la fusión de los grupos financieros Schneider y Empain de Francia y Bélgica respectivamente; el acuerdo de colaboración estrecha concertado entre el trust químico más grande de Francia, Rhôme-Poulenc, y el trust alemán Bayer, etc.

La penetración de los capitales estadounidenses en el interior del Mercado Común, ya sea bajo las nuevas filiales directas de las sociedades estadounidenses o por la fusión con unidades europeas preexistentes –o por su absorción--, representa, en último análisis, un medio para sustraer una parte del mercado europeo a la explotación por parte del capital europeo (con la excepción de los casos en que se trata de una introducción de nuevos productos al mercado y solamente en la medida en que esto no implique automáticamente una reducción en el mercado para los productos europeos.). Sería poco realista suponer que los capitales europeos no opondrán ninguna resistencia a este proceso: Dado que en realidad se trata de un proceso de intensificación de la competencia capitalista internacional, la asociación de las sociedades europeas y estadounidenses significa, en el 99 por ciento de los casos, una derrota del capital europeo, derrota que es resultado de esa competencia. Difícilmente puede pensarse que los capitalistas europeos aceptarán esta derrota como algo inevitable y que no tratará de defenderse siquiera. Por otra parte, hay tres razones por las cuales el movimiento de integración financiera e industrial no puede revestir únicamente la forma de fusiones entre sociedades y unidades productivas nacionales ya existentes, sino que más bien tendrá lugar a través del establecimiento de nuevas compañías y unidades productivas surgidas de la interpenetración internacional de los capitales.

En primer lugar, en ciertas industrias, son tales el monto de los desembolsos de capital y los riesgos derivados de la obsolescencia tecnológica antes de que el capital invertido haya sido depreciado --para no decir antes de que haya sido valorizado— que cualquier desarrollo ulterior en estas ramas se hace imposible en una escala nacional. Dos ejemplos sobresalientes de este fenómeno son: el de la industria aeronáutica, que sólo ha logrado mantenerse al nivel de las posibilidades tecnológicas conjugando los esfuerzos comunes de empresas francobritánicas (la Concorde por ejemplo), y el de la industria espacial en donde el único proyecto realista (ELDO) supone la cooperación de todas las potencias capitalistas europeas. Y se ha comprobado que es imposible desarrollar la industria nuclear sobre la base de la empresa privada y del estado nacional, bien conocidos y estudiados por los marxistas desde principios de siglo.

En segundo lugar, la competencia acrecentada, y, particularmente la confrontación con la industria estadounidense, imponen al capitalismo europeo un ritmo forzado en el dominio de la innovación tecnológica, ritmo que los grupos financieros nacionales tradicionales no podrían mantener. Los desembolsos de capitales y los riesgos se han hecho tan elevados que una decisión errónea podía absorber la totalidad de las reservas de holdings o de bancos de inversión de los más importantes. El principio de la división de los riesgos y de la reducción de los costos generales conduce lógicamente a la idea de la integración internacional, tendencia que a su vez se ve estimulada por la práctica de las consultas comunes con relación a los principales problemas concernientes a cada industria, costumbre que se estableció firmemente durante los primeros años del Mercado Común.

En tercer lugar, y siempre con vistas de no quedarse atrás en relación con los monopolios gigantes de los Estados Unidos, se hace indispensable establecer en el cuadro del Mercado Común unidades industriales y financieras de dimensiones tales que superan los recursos de los más poderosos trust nacionales. En el dominio de la competencia internacional, el capitalismo estadounidense continúa beneficiándose  de las inmensas ventajas derivadas de las economías de escala. Para neutralizar estas ventajas sería necesario que las principales empresas y unidades industriales del Mercado Común duplicaran o triplicaran sus dimensiones en el curso de unos cuantos años. En esta situación, la solución más evidente es una vez más, la fusión de las empresas de diferentes nacionalidades.

 

El poder nacional y “supranacional” del Estado

Si se atiende uno a la letra del Tratado de Roma, el Mercado Común es formalmente una zona de libre cambio protegida por tarifas externas comunes: El precedente histórico que viene a la mente es el de la Zolverein alemana de 1867, que también contaba con su propio parlamento, electo por sufragio indirecto, y que representó la etapa en la constitución de un Reich alemán unificado. En sí mismo, el Mercado Común no es otra cosa que un medio para facilitar la expansión comercial; las repercusiones que produce sobre las economías nacionales todavía no han rebasado este límite. Por otra parte, ni el nivel de los precios, ni las tendencias generales del desarrollo económico, ni la localización de las industrias han sido remodelados como resultado de la aparición de las instituciones del Mercado Común. Pero el desarrollo de las interpenetraciones internacionales de capitales, en los seis países miembros, ha desencadenado fuerzas nuevas y formidables que pueden cambiar completamente la situación. En consecuencia es necesario señalar los cambios cualitativos que generará en dos campos importantes la aceleración de la concentración internacional de capitales.

Actualmente, el Estado es concebido como el principal instrumento del poder de la clase burguesa: no sólo en relación a la defensa de la propiedad privada contra las clases trabajadoras, sino también como medio para tratar de garantizar las ganancias monopólicas frente a la amenaza de crisis económicas graves. Mientras el capital invertido en la industria es principalmente nacional, el Estado continúa siendo esencialmente el instrumento de la clase capitalista nativa. Cuando los capitales invertidos en un país son esencialmente extranjeros, se trata de un país semicolonial donde el Estado defiende en gran medida los intereses de los inversionistas extranjeros. Pero ¿cuál sería la situación si las industrias y bancos más importantes de los seis países del Mercado Común no pertenecieran ni a los capitalistas nacionales, ni a los capitalistas extranjeros, sino a una amalgama de capitalistas de los seis países?

No existe duda alguna de que, desde el punto de vista de la lógica burguesa, el Estado se convertiría entonces en el instrumento del conjunto de esos capitalistas. ¿Pero sería posible defender eficazmente los intereses de los capitalistas germano-franco-italiano-holandeses amalgamados en el marco, por ejemplo, del Estado italiano o en el marco del holandés? Es evidente que no. Para decirlo más claramente, una recesión que amenazara degenerar en una gran crisis grave para los seis países no podría ser enfrentada tan sólo con medidas monetarias, fiscales y económicas del Estado italiano u holandés únicamente. Esto sólo podría ser encarado –en la medida en que las condiciones económicas mundiales hicieran posible todavía esa solución temporal— a través de políticas monetarias, fiscales y económicas comunes a los seis países. O en otros términos: el acrecentamiento de la interpenetración de capitales en el seno del Mercado Mundial , la aparición de las grandes amalgamas bancarias e industriales que ya no son esencialmente propiedad de una clase poseedora nacional, constituyen la infraestructura propicia para la aparición de organismos estatales supranacionales en el Mercado Común. Cuanto más se acentúa la interpenetración de los capitales, mayor es la tendencia de los seis Estados nacionales a transferir ciertos poderes a las instituciones supranacionales del Mercado Común.

Por otra parte, cuanto más libremente circulen las mercancías, los capitales y la mano de obra, entre los países del Mercado Común, en mayor medida tenderán a establecerse las industrias lo más cerca posible de la principal concentración de consumidores (o de los puertos donde partan las exportaciones). La preponderancia del núcleo industrial del Mercado Común –grosso modo, el triángulo París-Amsterdam-Dortmund— tenderá a acentuarse. Como resultado de esta tendencia, podrían producirse transferencias industriales masivas, a las que se agregarían los desplazamientos determinados por ciertos cambios tecnológicos y por la modificación de las fuentes de aprovisionamiento de materias primas (como por ejemplo, la tendencia actual a establecer la industria siderúrgica cerca de las costas). El gran trust químico alemán Badische Anilin ha anunciado su intención de transferir su fábrica principal, incluidos los consejos de dirección, de Ludwigshafen a Amberes, lugar donde los trusts químicos mundiales construyen en la actualidad amplias instalaciones destinadas a enfrentarse a las necesidades de los países del Mercado Común. Asimismo, los barones de la industria del acero del Ruhr acarician la idea de un desplazamiento masivo de la industria siderúrgica de Alemania occidental hacia la costa holandesa.



Incluido en Ernest Mandel. Ensayos sobre el neocapitalismo. Ediciones Era. El texto es de 1969.

En el curso de los primeros años, las alianzas comerciales y las asociaciones al nivel del Mercado Común eran realizadas a un promedio de un millar por año. Un anuario que censaba a todas las asociaciones patronales y a las alianzas comerciales creadas en el cuadro del Mercado Común desde 1958 tiene 515 páginas. Los acuerdos bilaterales de exclusividad comercial entre diferentes firmas del Mercado Común han sido anunciados en 36 000 casos.

 

Véase el artículo sobre “La economía del neocapitalismo” publicado en este libro.
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February 5, 2007

12:03 AM

¿Qué es la multitud?

Qué es la multitud?


(Segunda parte)

 

Quedamos pues en que durante toda la época histórica que se llamó "modernidad", comprendida entre los siglos XIII y XX, la cosa llamada "multitud" era algo que su sola existencia molestaba la delicada sensibilidad de los pensadores liberales de "izquierda" o de "derecha", quienes como Víctor Hugo en los años 1832-1848, en el mejor de los casos se compadecían de ella, pero nunca le reconocieron ninguna potencialidad positiva, no digamos revolucionaria. Hubo ocasiones, durante esa larga época, que la multitud fue comparada con una mujer lasciva a la cual sólo había que poseer y nada más. Recuérdese, también, por añadidura, que en la mente de Hobbes, Rousseau y Hegel  la multitud era considerada como caos y como guerra.

Dicho enfoque sobre esta cosa llamada multitud aparece en la historia del pensamiento social junto con el despunte de la sociedad capitalista en el siglo XVI. Entonces como resultado del nuevo modo de producción y la división del trabajo, los individuos aislados se presentaron a los ojos del observador poco escrupuloso como unidades básicas a partir de las cuales se construía toda la sociedad; en otras palabras se estableció como hecho social y como ideología una compartimentación cada vez más estricta de la experiencia de los hombres. A un nivel más abstracto, dice John Rees, esta concepción del mundo se desplegó en diversas teorías filosóficas como son el empirismo, el positivismo y la lógica formal.

Estos enfoques filosóficos pretenden que los hechos de una situación dada son aproximadamente tal como aparecen al observarlos por primera vez; que los compartimentos en los que encontramos tales hechos son propiedades inevitables e inalterables de las cosas mismas, no el producto del desarrollo histórico impuesto al mundo por la manera de entenderlo; que las relaciones entre estos hechos son menos importantes que cada hecho tomado aisladamente, y que este complejo de hechos es más o menos estable o, si se desarrolla, lo hace de manera ordenada y enteramente explicable en términos de causa y efecto. El positivismo, además se caracteriza por el rechazo de los juicios de valor  en las ciencias sociales y la creencia de que la ciencia "debe preocuparse... sólo por los hechos y relaciones observables". Este es pues, en esencia, el fundamento científico del pensamiento liberal en la modernidad, aun de sus formas más vulgares.  

Aclarado este punto pasemos a sintetizar lo que piensan algunos marxistas posmodernos en torno a la multitud y sus diferencias con los conceptos "pueblo", "masas", y otros términos emparentados.

Empecemos apuntando algunas ideas en relación con el concepto pueblo, según Antonio Negri:

"El concepto pueblo aparece, pues, en la modernidad como una producción   del Estado. El pueblo es entendido como el conjunto de los ciudadanos propietarios que han abdicado de su libertad a cambio de la garantía de la propiedad. Su libertad, tras haber sido un derecho natural absoluto, se convierte ahora en un derecho público (subjetivo), esto es, el Estado garantiza el grado y la medida de libertad   de los individuos, útil para el funcionamiento de la maquinaria estatal  y para la reproducción de las relaciones de propiedad. Los derechos subjetivos sólo se reconocerán en la medida que estén fijados en el ordenamiento jurídico. Este concepto de Estado, de pueblo y de los derechos consecuentes ha perdurado hasta nuestros días exactamente como la idea de soberanía. En la concepción tradicional moderna, la idea de pueblo mantiene las dos características hobbesianas: la primera, la de una traslación de soberanía, y la segunda, la constitución del pueblo como conjunto de individuos propietarios."

Negri añade que, cada uno por su lado y en formas distintas, Hobbes, Rousseau   y Hegel produjeron el concepto de pueblo  a partir de la trascendencia soberana, es decir, lo definieron como una criatura del poder estatal. Y en cuanto a las diferencias del concepto pueblo con el de multitud Negri afirma que "mientras la multitud es una confusa relación constitutiva, el pueblo es una síntesis constituida que está preparada para la soberanía. El pueblo presenta una única voluntad y una sola acción, independientes de las diversas voluntades y acciones de la multitud y con frecuencia en conflicto con ellas. Toda nación, afirma, debe convertir a la multitud en pueblo." Al menos así sucedió durante la modernidad.

Luego entonces pueblo y   multitud no son la misma cosa, como frecuentemente lo entiende el vulgo.

Antonio Negri apunta que los orígenes del discurso sobre la multitud se encuentran en la interpretación subjetiva del pensamiento de Benedictus Benito Spinoza. Como temática enteramente spinozista tenemos ante todo la del cuerpo (humano), y en particular la del cuerpo poderoso. "Vosotros no sabéis lo que puede   el cuerpo." Y multitud es el nombre de una multitud de cuerpos... El cuerpo es, pues, primero tanto en la genealogía como en la tendencia, tanto en las fases como el resultado del proceso de constitución de la multitud.

Luego añade Negri: "Ahí donde se ha definido el nombre de la multitud   contra el concepto de pueblo, y donde se ha recordado que la multitud es un conjunto de singularidades, debemos traducir este nombre desde la perspectiva del cuerpo, es decir, aclarar el dispositivo de una multitud de cuerpos. Cuando prestamos atención a los cuerpos, advertimos que no nos hallamos sólo ante una multitud de cuerpos, sino que comprendemos que cada cuerpo es una multitud. Cruzándose en la multitud, cruzando multitud con multitud, los cuerpos se mezclan, se mestizan, se hibridan y alteran, son como las olas del mar, en continuo movimiento y en perpetua y recíproca transformación. Las metafísicas de la individualidad   (y/o de la persona) constituye una pavorosa mistificación de la multitud de los cuerpos. Para un cuerpo no hay posibilidad de estar solo.  Ni siquiera se lo puede imaginar. Cuando se define al hombre como individuo, cuando se lo considera como fuente autónoma de derechos y de propiedades, se le deja solo. Pero lo propio no existe más que con relación al otro. Las metafísicas de la individualidad, cuando se confrontan   al cuerpo, niegan la multitud que constituye el cuerpo para negar la magnitud de los cuerpos. La trascendencia es la llave de toda metafísica de la individualidad como lo es de toda metafísica de la soberanía. Desde la perspectiva del cuerpo no hay, en cambio más que relación y proceso. El cuerpo es trabajo vivo, es pues, expresión y cooperación, construcción material del mundo y de la historia."   

En la próxima entrega continuaremos explicando el significado ontológico de la multitud. 

 

Héctor Marck

 

 

 

 



Carl Schmitt, Adolf Hitler, Alfred Rosember y Joseph Goebbels y otros teóricos y propagandistas del nazismo alemán.

Mc Lean, Oxford Concise Dictionary of  Politics, Oxford University Pres, 1996.

Antonio Negri, Guías, Paidós, México, 2003, p.

Ob., cit.,  p. 131.

Ver la doctrina spinoziana sobre el hombre:  "A  su vez el cuerpo humano se compone de un número muy grande de individuos distintos »

 

Antonio Negri, Guías, pp. 136-137.

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February 5, 2007

12:02 AM

Sobre la decadencia de los tiempos

Sobre la decadencia de los tiempos



 

Ante la cueva reinaba un profundo silencio. Los hombres habían partido muy temprano, saludando con las flechas, en dirección a Blansko o Rájec, donde habían advertido huellas de una manada de antas. Mientras tanto, las mujeres recogían por el bosque bayas de arándanos y, de vez en cuando, se oían sus gritos y parloteo escandalosos. Los niños preferían zambullirse en el riachuelo, que corría más abajo. Y además, ¿quién era capaz de vigilar a aquellos granujas, ralea de vagabundos medio salvajes? Y el viejo hombre prehistórico, López, cabeceaba en medio de este silencio extraordinario, al moderado sol de octubre. Para ser más exactos, roncaba y le silbaban las narices, pero hacía como si no durmiera y más bien vigilase la cueva de la tribu y reinara sobre ella, como corresponde a un viejo caudillo.

La vieja señora López extendió la piel fresca de un oso y empezó a rasparla con una afilada piedra. “Esto hay que hacerlo concienzudamente, pulgada a pulgada, y no como lo hace la nuera –meditaba la anciana señora.- Esa cabeza loca solamente la raspa de cualquier manera y va en seguida a revolcarse y juguetear de nuevo con los chiquillos. Una piel así no resiste nada, ¡si lo sabré yo!, se pasa y endurece. Pero no me voy a meter en nada -–piensa la señora López— como no se lo diga mi hijo… A decir verdad, lo que es nuestra nuera no sabe ahorrar. ¡Y aquí está la piel agujereada, precisamente en medio del lomo! ¡Pero Dios mío! –-queda petrificada la vieja señora-- ¿quién será el inútil que pinchó a este oso en el lomo? ¡Si con eso ha estropeado toda la piel! Mi marido no hubiera hecho nunca una cosa así –se dice la vieja excitada--. Él siempre acertaba al cuello…”.

--Aaaah -–bosteza en este momento el viejo López restregándose los ojos--. ¿todavía no están de vuelta?

--¡Qué va! –responde la vieja señora—. Espera sentado…

--Ya… ya… --suspira el viejo, y medio dormido, guiña los ojos--. Buenos son ésos… Claro está. ¿Y dónde están las mujeres?

¿Acaso estoy encargada de cuidarlas? –gruñe la vieja--. Puedes imaginártelo… ganduleando por alguna parte…

--Sí, sí… --bosteza el abuelo López--. Holgazaneando en lugar de… bueno, digamos en vez de esto o lo otro… Así es y así van las cosas.

De nuevo reina el silencio, mientras la vieja señora López, rápidamente y con entusiasmo rabioso, rasca la fresca piel.

Decía yo –alza la voz el viejo López, rascándose la espalda pensativo— que otra vez no cazarán nada… ya verás. Eso se comprende, con esas flechas inservibles de hueso… Y yo lo he repetido más de mil veces a nuestro hijo: “Mira, ningún hueso es lo bastante duro y sólido para que se puedan hacer con él puntas de flecha”. Eso lo debes saber hasta tú misma, como mujer, que ni un hueso ni un cuerno tienen esa… bueno, esa penetrabilidad, ¿sabes? Con él das en hueso, y un hueso no rompe otro. ¿No tengo razón? Eso se comprende. Una flecha de piedra, señor mío, es otra cosa. Claro que da más trabajo el hacerla, pero es un verdadero instrumento… Más ¿te imaginas que mi hijo te hace caso?

--Ya sabes –contesta amargada la señora López— que hoy nadie se deja mandar.

--¡Si yo no quiero mandar a nadie! –se indigna el abuelo--. Es que ya no se dejan ni aconsejar. Ayer encontré aquí abajo, en las rocas, un pedazo de pedernal hermoso, liso. Bastaba solamente afilarlo un poco por los lados para hacerlo más agudo, y hubiera sido una punta de lanza que hubiera dado gusto. Así pues, lo traje a casa y se lo enseñé a nuestro hijo. “Mira, vaya una piedra hermosa, le dije--. “Sí me contestó él--, ¿pero qué hacer con ella, papá?”. “Pienso que podría afilarse y haría una buena punta de flecha.” “¡Qué ocurrencias, papá! ¿Quién iba a perder el tiempo afilando y puliendo? ¡Si de esos viejos trastos tenemos en la cueva a montones! No aguantan ni siquiera atándolas a la madera, por muy bien que se haga. Entonces ¿qué hacer con ella?”. Unos perezosos es lo que son! –gritó indignado el abuelo--. Hoy no hay nadie que quiera trabajar como es debido un pedazo de piedra ¡eso es! Son unos comodones. ¡Cómo no! Una punta de flecha de hueso, está lista en un dos por tres, pero también se rompen a cada momento… “Eso no importa –me contesta el hijo--, se pone una nueva y en paz”. Sí, señor, pero ¿a dónde van a llegar si siguen así? A cada momento, flechas nuevas. Dilo tú misma, ¿Cuándo se había visto algo parecido? Señores, una punta de flecha hecha de piedra, debía resistir años y años. Pero es lo que yo digo… el tiempo me dará la razón. Ya verás cómo un día, ellos mismos volverán a nuestras buenas armas de piedra. Por eso yo escondo todo lo que encuentro, viejas flechas, hachas y cuchillos de piedra. ¡Y me dicen que recojo trastos!

El viejo señor medio se ahoga de tristeza e indignación.

--Ya lo ves –contesta la señora López para sacarlo de aquellos pensamientos--. Es lo mismo que con las pieles. Nuestra nuera me dice: “Mamaíta, ¿para qué tanto rasparlas? ¡Lástima de trabajo! Pruebe una vez a curar las pieles con ceniza, por lo menos, así no huelen mal…”

¡A mi me vas tú a enseñar las cosas! –estalla la vieja en ausencia de su nuera--. Yo sé lo que me hago y ¡en paz! Toda la vida se han raspado las pieles y ¡vaya pieles que hemos tenido siempre! Claro, que si molesta el trabajo… ¡lo importante es quitárselo de encima! Por eso siempre están pensando y aceptando algo nuevo. Preparar las pieles con ceniza… ¿cuándo se había oído algo parecido?

--Así son las cosas –bosteza el viejo López--. ¡Qué va! Lo que hacíamos nosotros ya no les parece bastante bueno. Que si las armas de piedra son poco cómodas a la mano… Hay que reconocer que es verdad, pero nosotros nunca teníamos en cuenta las incomodidades. Más hoy… ¡no se vayan a estropear las manitas! Dilo tú misma, ¿a dónde vamos a llegar? Fijémonos, por ejemplo, en los niños de hoy. “Déjelos en paz, abuelo –dice la nuera— que jueguen y se entretengan. Bien, ¿pero qué va a ser de ellos un día?

--¡Si al menos no armaran un ruido tan grande! –acusa la vieja señora--. ¡Valientes granujas están hechos! Esa es la verdad.

--Ahí tienes la educación de hoy en día –sermonea el viejo López--. Y si de vez en cuando le digo algo a nuestro hijo, me contesta: “Papaíto, eso vosotros ya no lo comprendéis, estamos en otros tiempos, en otra época…” Imagínate que me ha dicho, que esas armas de hueso no son, todavía, la última palabra. “Algún día –me dijo— la gente inventará otro material más resistente que la piedra, la madera o el hueso”. Bueno, ¡esto ya es el colmo de los colmos! Como si pudiera haber algo más resistente… ¡Esto ya pasa de la raya!

La señora López cruza las manos en su regazo.

--Oye –pregunta--, ¿y de dónde sacan esos disparates?

--Bueno, dicen que es lo moderno y no sé qué más –murmura el desdentado vejete--. Figúrate que por este lado, a cuatro días de camino, deambulaba una nueva tribu, unos vagos extranjeros. Y dicen que ellos hacen las cosas así. Para que lo sepas, los nuestros han sacado todas esas tonterías de ellos. Eso de las armas de hueso y demás… Hasta… ¡hasta se las compran a ellos! –grita indignado--, a cambio de nuestras buenas pieles… ¡Como si los extranjeros nos hubieran traído alguna vez algo bueno! No hay que hacer tratos con esa clase de sinvergüenzas. Y además, las viejas experiencias de los antepasados valen más que nada. A cada extranjero se le debe atacar sin consideraciones, ¡afeitarle en seco! Así se ha hecho siempre; nada de melindres y ¡matar! “Pero papaíto –me dice el hijo--, hoy existen otras condiciones, ahora se ha establecido el intercambio de mercancías…” “Si le doy una paliza a alguien y le quito lo que tiene, entonces ya tengo su mercancía sin necesidad de intercambio. ¿Para qué sirve todo eso?” “No puede ser, papá –-contesta el hijo--, eso se paga con vidas humanas y es lástima,” Así que ya lo ves; lástima de vidas humanas… Esas son las ideas de hoy –murmura el viejo señor asqueado--. ¡Lo que pasa es que son unos cobardes! Dicen que es lástima las vidas… Y dime tú, ¿cómo va alimentarse un día tanta gente, si no se matan unos a otros? Si ya ahora hay pocas bestias para todos… Ya lo ves. Las vidas humanas les dan lástima, pero respeto a la traición, a los antecesores y a los padres, eso no lo tienen. ¡Si es una rebelión! –exclama violentamente el abuelo López--. El otro día miro a unos de esos mocosos y estaba garabateando en la pared de la cueva algo parecido a un bisonte. Yo le di un cachete, pero en seguida salió en su defensa nuestro hijo: “¡Déjelo, papá, si el animal parece que esté vivo…” ¡Eso ya es más de lo que uno puede aguantar! ¿Acaso se han hecho alguna vez esas cosas inútiles? Si no tienes nada que hacer, muchacho, pule un pedazo de piedra, pero no pintes el bisonte en la pared… ¿Para qué nos hacen falta esas tonterías?

La señora López aprieta severamente los labios.

--Si sólo fueran bisontes… --pronuncia al cabo de un momento.

--¿Qué más, pues? –pregunta el abuelo.

--Nada… --trata de defenderse la señora López— me da vergüenza decirlo… --y de pronto— bueno, para que lo sepas. Esta mañana he encontrado en la cueva… un pedazo de colmillo de mamut. Estaba tallado como… como una mujer desnuda, senos y… lo demás, ¿sabes?

--¡No me digas! –se extraña el abuelo-- ¿y quién lo talló?

La señora López dice encogiéndose de hombros: ¡Quién sabe! Alguno de los jóvenes. Yo lo he tirado inmediatamente al fuego. Pero, tenía unos senos… ¡uf!

--No, señores, esto ya no puede seguir así –exclama el abuelo López--. ¡Esto es ya el colmo de los colmos! ¿Sabes? Todas esas cosas ocurren porque les da por tallar todo lo imaginable del hueso. Una desvergüenza así jamás se nos habría ocurrido a nosotros, porque de las piedras, no se hubiera podido hacer… ¡A eso conducen todas sus invenciones! Continuarán ideando algo, seguirán poniendo en práctica cosas nuevas y todo lo destruirán y estropearán… ¡Y yo digo –grita el hombre prehistórico López como una aclaración profética— que esto no va a durar mucho tiempo!

                  

 

(Karol Capek. Apócrifos)
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January 20, 2007

5:15 PM

Futurismo Ruso

El futurismo Rus

 

 

El Lissitzky (1890-1941)



 

 

 

 

Dentro del futurismo ruso, El Lissitzky es una de las  figuras relevantes. Su carrera fue marcada por  disturbios políticos y sociales ocurridos a comienzo del siglo XX.

 

Por ello él consistentemente  procuró crear un arte bravo ,atrevido y poderoso

pues  ésta era la causa en la cual creía.

 

Su extenso compromiso con el arte abstracto comienza alrededor de 1920, poco tiempo después de conocer a Casimir Malevich


 


Mientras se encontraba en Berlín, Lissitzky, fue movido a acción  por el internacionalismo y se embarcó  en la búsqueda de un lenguaje pictórico que pudiera tener alcance universal.


 

En sus últimos años Lissitzky hablaba de auto imponerse una misión social

 , la que requeriría alinear su  esfuerzo con las conquistas obtenidas por el estado soviético.


 

En 1928  fue comisionado por el gobierno  para diseñar una exhibición de espacios.

 

Designado jefe de artistas por  la All-Union Printing Trades Exhibition llevada a cabo en Moscú en 1927, diseña la instalación, el libro guía  así como el boletín.


 

Luego de ello, al ser requerido nuevamente, trabaja con la creación de una exhibición revolucionaria del diseño donde confluyen arquitectura, diseño gráfico, fotografía , sonido y películas al servicio de una idea : informar a la audiencia internacional acerca de la importancia de la prensa en la sociedad soviética así como en la revolución.

 

 

 

Raúl Racedo

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January 20, 2007

5:11 PM

La escuela y ¿para qué?

LA ESCUELA

¿PARA QUÉ?



 

Sigue siendo esta pregunta central como lo fue cuando se cuestionó allá por los 70´s con la película francesa de "Jonás" y con el álbum de Pink Floyd "The Wall". Pero a 30 años la respuesta está más clara. La escuela homogeniza, mediatiza, contiene, ideologiza, acaba con la creatividad, alinea… enseña la significación de los signos que se manejan en la sociedad,  "socializa".

 

En México existen dos escuelas, las públicas y las privadas. En las primeras se les enseña a los niños a "obedecer órdenes" y en las segundas a "mandarlas". De las escuelas públicas saldrán los individuos que conformarán el ejército de reserva (alguno que otro llegará a la educación superior sin garantía de encontrar trabajo) y de las escuelas privadas saldrán los técnicos calificados (entre ellos los científicos) y los empleados de confianza de los empresarios.

Habrá que ver la transformación de las escuelas en los Estados Unidos para saber el camino que se seguirá en México.

La educación al servicio del "gran capital".

En el mundo del mercado la educación no se salva se convierte también en una "mercancía" y las escuelas en   "empresas". Es en el lenguaje donde se manifiesta con más claridad esta tendencia.

 

En la nueva Reforma Educativa se habla de competencias, entendidas éstas en su acepción de "desarrollo de habilidades" cognitivas y de manejo de las TIC´s.  El profesor se transforma en un "conductor".

 

Las nuevas tendencias:

Certificación de los profesores (actualización permanente en un mundo cambiante o sea, desvalorización permanente de los títulos, "verificación" anual). En este punto la certificación se lleva a cabo en una competencia desleal en dónde sólo unos cuantos alcanzarán dicha certificación. La gran mayoría será sustituida por las TIC´s. Homogenizar la educación (para insertarnos en el TLC, disponibilidad de mano de obra barata).

Pero todo esto ¿cómo lo están viviendo los chavos?

Lo han entendido muy bien, inmersos en un mundo globalizado por las TIC´s, se han vuelto expertos en el manejo de éstas, "el aquí y el ahora".

"La patria" no tiene ningún sentido para ellos, cuando están chateando con amigos gringos, europeos, asiáticos, sudamericanos, etc..

Las TIC´s han ido modificando la forma de aprender de l@s niñ@s y jóvenes. Entonces habría que entender cómo se ha modificado este mundo para entender el pensamiento de l@s  niñ@s y jóvenes, es decir lo que llaman la postmodernidad.

Para Jameson --como para otros, antes-- esta época postmoderna se caracteriza entre otras cosas por la "muerte del sujeto", "la desaparición del sujeto individual". ¿Qué sucede con los sujetos que interactúan en el aula? ¿Cómo afecta la descentración y/o fragmentación del sujeto a esta intersubjetividad?

Profesora Clarita

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January 20, 2007

5:08 PM

Canto del macho anciano

CANTO DEL MACHO ANCIANO
(fragmento)


Pablo de Rokha

 

Sentado a la sombra inmortal de un sepulcro,
o enarbolando el gran anillo matrimonial herido a la manera de palomas
............... que se deshojan como congojas,
escarbo los últimos atardeceres.

Como quien arroja un libro de botellas tristes a la Mar-Océano
o una enorme piedra de humo echando sin embargo espanto a los acantilados
............... de la historia
o acaso un pájaro muerto que gotea llanto,
voy lanzando los peñascos inexorables del pretérito
contra la muralla negra.

Y como ya todo es inútil,
como los candados del infinito crujen en goznes mohosos,
su actitud llena la tierra de lamentos.

Escucho el regimiento de esqueletos del gran crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,
el arriarse descomunal de todas las banderas, el ámbito terriblemente pálido
de los fusilamientos, la angustia
del soldado que agoniza entre tizanas y frazadas, a quinientas leguas abiertas
del campo de batalla, y sollozo como un pabellón antiguo.

Hay lágrimas de hierro amontonadas, pero
por adentro del invierno se levanta el hongo infernal del cataclismo personal,
............... y catástrofes de ciudades
que murieron y son polvo remoto, aúllan.

Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido, carecen de destino, carecen de
estilo y de espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas o las epopeyas o las vivencias ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como suicidio; un mito enorme,
equivocado, rupreste, de rumiante
fue el existir; y restan las chaquetas solas del ágape inexorable, las risas caídas
y el arrepentimiento invernal de los excesos,
en aquel entonces antiquísimo con rasgos de santo y de demonio,
cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía las mujeres que quería
y un revólver de hombre a la cintura.

Fallan las glándulas
y el varón genital intimidado por el yo rabioso, se recoge a la medida del abatimiento
............... o atardeciendo
araña la perdida felicidad en los escombros;
el amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados;
yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad, se confunde en la eternidad, se destruye en
............... la eternidad y aunque existo porque batallo y "mi poesia es mi
............... militancia",
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.

Busco los musgos, las cosas usadas y estupefactas,
lo postpretérito y difícil, arado de pasado e infinitamente de olvido, polvoso
y mohoso como las panoplias de antaño, como las familias de antaño
...............como las monedas de antaño,
con el resplandor de los ataúdes enfurecidos,
el gigante relincho de los sombreros muertos, o aquello únicamente aquello
que se está cayendo en las formas,
el yo público, la figura atronadora del ser
que se ahoga contradiciéndose.

Ahora la hembra domina, envenenada,
y el vino se burla de nosotros como un cómplice de nosotros, emborrachándonos,
...............cuando nos llevamos la copa a la boca dolorosa,
acorralándonos y aculatándonos contra nosotros mismos como mitos.


Estamos muy cansados de escribir universos sobre universos
y la inmortalidad que otrora tanto amaba el corazón adolescente, se arrastra
como una pobre puta envejeciendo;
sabemos que podemos escalar todas las montañas de la literatura como en la
..............juventud heroica, que nos aguanta el ánimo
el coraje suicida de los temerarios, y sin embargo yo,
definitivamente viudo, definitivamente  solo, definitivamente viejo, y apuñalado
de padecimientos,
ejecutando la hazaña desesperada de sobrepujarme,
el autorretrato de todo lo heroico de la sociedad y la naturaleza me abruma;
¿qué les sucede a los ancianos con su propia ex-combatiente sombra?
se confunden con ella ardiendo y son fuego rugiendo sueño de sombra hecho de sombra,
lo sombrío definitivo y un ataúd que anda llorando sombra contra sombra.

Viviendo del recuerdo, amamantándome
del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar a la gran soledad de la adolescencia,
padre y abuelo, padre de innumerables familias,
rasguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda la desesperación
en la que todos están muertos entre muertos,
y la más amada de las mujeres, retumba en la tumba de truenos y héroes
labrada con palancas universales o como bramando.

¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos de aquestos pellejos ardiendo?
porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando lo hicimos todo, lo quisimos
..............todo, lo pudimos todo y se nos quebraron las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de lo cuotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota de la ancianidad;
vacias restan las botellas,
gastados los zapatos y desaparecidos los amigos más queridos, nuestro viejo tiempo, la época
y tu, Winétt, colosal e inexorable.

Todas las cosas van siguiendo mis pisadas, ladrando desesperadamente,
como un acompañamiento fúnebre, mordiendo el siniestro funeral del mundo,
..............como el entierro nacional
de las edades, y yo voy muerto andando.

Infinitamente cansado, desengañado, errado,
con la sensación categórica de haberme equivocado en lo ejecutado o desperdiciado
..............o abandonado o atropellado al avatar del destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo, el suicida que apostó su destino
.............. a la baraja
de la expresionalidad y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros, el vagabundaje y la retreta apolillada en los extramuros.

Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo siempre y el vendaval desenfrenado
..............que yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!

A la manera de la estación de ferrocarriles,
mi situación está poblada de adioses y de ausencia, una gran lágrima enfurecida
derrama tiempo con sueño y águilas tristes;
cae la tarde en la literatura y no hicimos lo que pudimos,
cuando hicimos lo que quisimos con nuestro pellejo.

El aventurero de los océanos deshabitados,
el descubridor, el conquistador, el gobernador de naciones y el fundador de
..............ciudades tentaculares,
como un gran capitán frustrado,
rememorando lo soñado como errado y vil o trocando en el escarnio celestial del vocabulario
espadas por poemas, entregó la cuchilla rota del canto
al soñador que arrastraría adentro del pecho universal muerto, el cadáver de
..............un conductor de pueblos,
con su bastón de mariscal tronchado y echando llamas

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January 20, 2007

5:06 PM

Extravío

Extraviado


Max ernst

 

Extraviado en tus parámetros

No busco brújulas

Ni profesores de valores éticos

Me divierto de pensar que no hay regreso

En el centro del océano.

A los otros los vi morir en la orilla

Llevan pañuelos blancos.

 

(Cuando relinchan las sillas

                            y alguien las arrastra)

 

 

 

el viento barre porquerías

el viento me lastima

el viento planta.

                    MRG 

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January 20, 2007

5:04 PM

Capitalismo y Bipolaridad

Capitalismo y bipolaridad

 


Montado sobre la estructura social de la mercancía se vive en el péndulo: de la objetividad mecanicista a la subjetivación desbordada; de la sensación de no ser sino una pieza insignificante en medio de un complejo engranaje a la certeza de que basta con “mentalizarse” para alcanzar el éxito. La idea positivista de ley cubre el primer flanco; la del libre albedrío, el segundo.

La estructura de la mercancía lleva implícito eso que es la médula del racionalismo mecanicista y que consiste en entender a la ley natural como una fatalidad en la que no intervienen de ningún modo ni la voluntad ni la conciencia. Una traducción primaria de la religión a la ciencia en la que se advierten claramente las huellas.

Este objetivismo ideológico que se desprende de la estructura mercantil tiene que ver con la cosificación de las relaciones sociales cuya regulación se logra mediante el intercambio de cosas mercancía, cosas –productos del trabajo-- en venta. Lo que cada quien aporta y recibe (a) –y-- de la sociedad se logra por mediación de la cosa, el trabajo objetivado en el momento de la circulación. Y ello, en sí mismo, es un factor determinante para esa objetivación que se produce sobre la estructura de la mercancía.

Entre otras de las críticas a fondo que ha hecho Negri a la vieja visión del marxismo, está aquella que plantea el desplazamiento de la cosa mercancía por otro tipo de “productos” en donde un sujeto actúa sobre otro (sobre el cuerpo, los afectos y la subjetividad de otro) y la actividad no produce un objeto exterior, una cosa. Según Negri, esta transformación por la hegemonía del trabajo inmaterial altera tan a profundidad las coordenadas que impone incluso una sustitución en el método: una vez que la cosa mercancía no existe objetivada como el nudo de la regulación del sistema, entonces todo aquel discurso de la reconstrucción de lo concreto real por lo concreto pensado, sale sobrando. Aquí, la exaltación de la inmanencia (contra la trascendencia contrainsurgente descartiana, según Negri), se convierte en una defensa del método intuitivo, orgánico, total.

Y es que en la estructura actual del capitalismo, donde se ha acumulado también –y sobre todo— una nata de subjetividad inmediatista por el valor de cambio, la intuición no le funciona del todo al individuo, aunque sí a la multitud. De ahí el cambio epocal que nos pone bien lejos del Renacentismo.

Según el mismo Negri, la acumulación de trabajo muerto por la industrialización capitalista hace posible en nuestros días –en el General Intellect—que las viejas barreras entre el trabajo humano y el resto de la energía de la naturaleza desaparezcan. En medio de la acumulación de capital fijo, lo mismo se convierten en productivos el trabajo muerto que las caídas naturales de agua, los rayos del sol. Y entonces (también esto a favor de la sustitución radical del método decimonónico del marxismo) se hace preciso desde el punto de vista teórico, pasar a la crítica rigurosa de la ley del valor trabajo. Es ella misma la que está puesta en juego.

Entre la ley del valor y la centralidad por el individuo hay una relación clarísima. Y es que ahí donde el individuo no existe más, la medida de trabajo no puede hacerse de manera personalizada.

 

***************

Otro factor “material” que pesa sobre esa objetivación ideológica por la estructura de la mercancía desarrollada en el capitalismo tiene que ver con el sistema de máquinas. En éste se produce la supresión de las habilidades manuales del viejo artesano y el obrero es fijado como un objeto frente a la vieja objetividad cuyo movimiento mecánico es ahora el nuevo tiempo. Marx estudia, en el paso de la manufactura a la gran industria, cómo es que se produce esta objetivación del viejo sujeto en la expropiación por la máquina de las virtudes de la mano y el cuerpo humanos. El sistema de máquinas agrega a la cosificación por las mercancías un nuevo ingrediente. Consuma el paso de regreso en la transformación por la mano del mono en hombre. En medio de esa estructura es que se produce la muerte del sujeto. Y si a ello le agregamos una red “fordista” (fabril) en el espacio de la circulación de las mercancías humanas y cósicas (en las calles y con los autos), tenemos entonces que ya casi estamos en el mundo de la cyber-red, ese que inventaron William Gibson y el cyberpunk, antes de que existiera tal cual es, propiamente.

Insistimos: en este mundo no tiene ya cabida el individuo renacentista ni su yo céntrico, algo que ha sido estudiado a fondo por Fredric Jameson en su texto sobre los intentos fallidos y tortuosos del modernismo por refundarse en el siglo XX (Una modernidad singular. Ensayo sobre la ontología del presente). Y sin embargo, ahí justamente donde domina la objetivación llevada al máximo es que explosiona la subjetividad desbocada.

La extensión de la industria capitalista es la sociedad red, donde aparece eso que llaman los italianos el modo de producción parlante. Se producen símbolos y alegorías que borran todo referente.

En esta visión subjetivada el espíritu puro del dinero suple a la fuerza del trabajo, la borra, la suprime. El individuo usurpa la fuerza social, se la queda. Queda el mito de su inteligencia, de su voluntad, de su capacidad para aprovechar las oportunidades en su favor propio. Centro y razón, individuo, la misma cosa.

A la hora de estudiar el momento de la formación de capital ficticio, Marx se despliega en esto de la creación de una subjetividad autónoma capaz de inventar el mundo e independizarse por completo de todo referente. Es este tipo de subjetivación incontrolable la que identifica Jameson, junto con otros, a modo de una nueva estructura, como postmodernidad. Y en el extremo, Braudillard: No hay un solo hecho de la naturaleza que no haya sido desde el principio subjetivizado, esto es, colocado como símbolo por el hombre.

De pronto, un fulano que se siente más inteligente que el común de imbéciles (y ha leído más, conoce a unos que, en otro mundo, serían unas estrellas), decide ir a conquistar a la multitud en Chicago, formar con puras vacas de entre los cuates el Nuevo Banco de México, hacerse judío por decreto. Escribe cartas a sus amigos que se quedaron en la patria: “regresaré en 15 años con un capital suficiente como para vivir de las rentas y poner un bar dónde pasar ahí los anocheceres en compañía de todos ustedes”. No acaba de entender este güey por qué algunos de sus más lúcidos camaradas no se han hecho millonarios. ¿Será un problema de carácter?

En el mundo de la subjetivación, donde Dios se presenta en su forma metálica y equivalencial, dineraria, todo se puede en la cabeza y es ahí, justamente --por eso--, que se produce también la debacle.

Extensos pasajes de los Grundrisse (de Marx) están dedicados a la relación entre explosión de las subjetividad y el momento revolucionario de la disrupción y el desequilibrio. Y en eso Marx está en el lado opuesto al de los marginalistas, pues para él el equilibrio no es más que un punto imaginario de la reproducción que sólo se alcanza ocasionalmente por violentos reacomodos.

El punto de la crisis es el momento en el que el capital ficticio descubre que no puede seguir subsistiendo sin su referente y se pone a tono, esto es, a ras con la realidad. Las cosas vuelven a su sitio y de la subjetividad desbocada se transita de golpe a la represión fetichizada. Algo que el cineasta Fassbinder supo ver en la Alemania de la inmediata segunda posguerra.

                                 

                       La Insumisa 11 de enero

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